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El coste de oportunidad: el coste de tomar una decisión


Durante el día tomamos cientos de decisiones, unas sin relevancia y otras más importantes con consecuencias que deberíamos tener presentes ya que influirán en lo que ocurra en nuestro futuro.

El coste de oportunidad es un término que aprendí en mis años de universidad cuando estudiaba empresariales ya que se usa mucho en economía de empresa.

Es uno de los términos más útiles al que suelo recurrir muchas veces para tomar una decisión.

Se basa en la limitación de recursos, fundamentalmente del dinero y el tiempo. Ello nos implica tomar ciertas decisiones que por ende supondrán la renuncia de otras opciones alternativas.

Tomar una decisión no siempre es fácil, ya que el hecho de optar por la opción A supone de forma automática renunciar a la opción B, o al menos temporalmente.

tomar una decisión

Por tanto ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de tomar una decisión?

El coste de oportunidad se mide por aquello a lo que renunciamos cuando tomamos una decisión entre dos o más opciones.

La clave está en valorar todo aquello a lo que renuncias al decantarte por la otra opción alternativa.

Por tanto la opción elegida será aquella que te suponga una renuncia menor (un menor coste).

Por ejemplo:

Supongamos que has ahorrado 1000 euros y estás pensando en qué deberías gastártelos, por lo que te planteas dos opciones:

Opción A: Gastarlos en unas vacaciones de una semana con tu pareja y que además lleváis tiempo deseando hacer.

Opción B: Seguir ahorrándolos para dentro de un par de años montar tu propio negocio y de esta forma dedicarte a lo que siempre has deseado.

El coste de elegir la opción B supone renunciar a la felicidad y experiencia de las vacaciones, al menos a corto plazo.

El coste de elegir la opción A, supone renunciar o posponer la posibilidad de tener tu propio negocio y cumplir uno de tus sueños.

 Por ello lo ideal sería analizar de qué modo cambiaría tu vida si vieras cumplido el deseo de tener tu propio negocio, de esta forma sabrás si vale la pena o no renunciar a esas vacaciones.

Las decisiones de este tipo suelen ser muy subjetivas y se basan en la escala de valores y prioridades de cada persona.

A una persona con la mentalidad de “carpe diem” quizás le cueste renunciar a las vacaciones que lleva tiempo deseando. Otra persona más preocupada por superarse y aumentar sus ingresos, no le importará tanto renunciar a las vacaciones ya que valorará más el hecho de invertir el dinero en crear su propio negocio para dejar de trabajar por cuenta ajena y por ende aumentar sus ingresos que le permitirán en un futuro realizar unas vacaciones más largas y con más presupuesto.

coste de oportunidad

¿Y tú? ¿En qué te basas a la hora de tomar una decisión? ¿Sueles tener en cuenta aquello a lo que debes renunciar al elegir una determinada opción? ¿Eres de los que viven el día a día pensado más en gastar el dinero en el presente? O ¿Valoras el hecho de renunciar a pequeños placeres en el presente para disponer de mejor calidad de vida en el futuro?

 

 

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Kika Mulet

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